lunes, 4 de febrero de 2008

Voluntad universitaria frente a la intransigencia
e irracionalidad de la dirigencia del SETSUV


Raúl Arias Lovillo*

Con una evidente voluntad política y absoluta apertura, desde diciembre del año pasado, abrimos la última etapa de negociación con el Sindicato de Empleados y Trabajadores al Servicio de la Universidad Veracruzana (SETSUV), para evitar el enorme e irreparable daño que representa una huelga para la máxima casa de estudios y toda su comunidad, incluyendo, por supuesto, a sus trabajadores técnicos, administrativos y manuales.

Si digo esto es porque la Rectoría siempre tuvo la voluntad de utilizar todos los medios que tiene a su alcance para evitar la huelga, pero si la dirigencia sindical decidió estallarla, incluso por encima de la voluntad de los propios trabajadores, nosotros, con absoluta determinación y seguros de nuestros actos, decidimos retirar la propuesta que se podía hacer al SETSUV, porque con esa actitud intransigente demuestra su total falta de respeto y compromiso con los altos fines de nuestra querida institución.

Nuestra propuesta para evitar la huelga, la oferta más alta que universidad pública alguna ha planteado este año a un sindicato universitario, era contundente: 4.5 por ciento de incremento salarial (retroactivo al 1 de enero de 2008), un 1.5 por ciento directo a prestaciones y, por tratarse de una revisión contractual, ofrecimos otro 1.5 por prestaciones, en suma 7.5 por ciento.

Adicionalmente, también incluimos una adecuación y actualización al estímulo de antigüedad, a los seguros de vida que se proporciona a los trabajadores, a los apoyos para la compra de útiles escolares, impresión de tesis, guardería, costos de armazón de lentes y compensaciones a trabajadores que gocen de una plaza anterior al 10 de agosto de 1978.

Insisto, esta propuesta ha sido la más avanzada con relación al promedio de los indicadores nacionales, mismos que fueron considerados por otros sindicatos universitarios (algunos de ellos, inclusive, ya han aceptado estas condiciones como solución a sus respectivos conflictos). Nos parece, pues, que hemos tratado con transparencia, dignidad y respeto a los trabajadores y a la dirigencia del sindicato; sin embargo, lo único que hemos encontrado como respuesta, desafortunadamente, ha sido una posición intransigente y completamente irracional.

Aunado a ello, la dirigente sindical, Eloína Vargas Merino, ha tenido el grave desatino de transgredir los límites de la propia autonomía sindical y universitaria al solicitar la intervención del gobernador del estado, Fidel Herrera Beltrán, quien se ha mostrado respetuoso de la autonomía de ambas instituciones.

Por otra parte quiero reconocer el trabajo constante y permanente de nuestro equipo de negociadores, quienes a lo largo del último año buscaron evitar todo conflicto y cuya evidencia más clara se ha traducido en no tener un emplazamiento por violaciones al contrato colectivo. Más aún, la administración universitaria trabajó incansablemente en la posibilidad de que a los trabajadores técnicos, manuales y administrativos recibieran un estímulo a su productividad basado en un conjunto de indicadores de desempeño laboral.

Esta iniciativa evidencia nuestra voluntad transformadora, esa misma que nos ha ayudado a adoptar una postura seria y digna frente a los trabajadores, en tanto pensamos que la vía del incremento salarial anual no restituye el poder adquisitivo de los trabajadores, solo el incremento de la productividad de los trabajadores puede permitir mejores condiciones salariales. Sin embargo, desde la negociación del año pasado, la dirigencia sindical ha hecho caso omiso de esta propuesta siendo el único sector universitario en no subirse al tren transformador que hoy nos lleva por la senda del desarrollo y la modernización institucional.

Sin embargo, sabemos bien que esa negativa se circunscribe a la dirigencia sindical, pues, tenemos conocimiento que las bases sindicales, es decir, muchos, muchísimos trabajadores votaron en contra de irse a la huelga, porque saben perfectamente que esa no es la vía para alcanzar el sindicalismo al que genuinamente aspiran.

Ellos, nuestros aliados trabajadores, sabían que si la dirigencia del SETSUV optaba por la huelga, la propuesta de la UV se retiraría de la mesa evidenciando la intransigencia de la sempiterna dirigencia sindical en un franco atentando contra sus representados… ¡Ya basta!

Rector de la Universidad Veracruzana*

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