Final de pronóstico reservado dirimen hoy Atlante y Pumas
En caso de que el empate global prevalezca por cualquier cantidad de goles, deberán jugarse dos tiempos extras de 15 minutos; si aún así no hay ganador, entonces todo se definirá en penales.
Mientras los equipos velan armas y elaboran estrategias –Atlante lo hizo todavía anoche en su estadio–, la ciudad y su vida nocturna hicieron su agosto al acoger a los fanáticos auriazules.
Potros va por su tercera estrella, Pumas por la sexta; ambos equipos cuentan con una mezcla que raya en la perfección entre juventud y experiencia; quizá el talón de Aquiles de los universitarios sea la portería, justo el punto fuerte de Atlante, que tiene un baluarte en Federico Vilar.
El pronóstico del tiempo anuncia lluvia con viento, lo que puede afectar al partido, pero, como dijo Ferretti, el clima es para ambos y todos tratarán de adaptarse lo más rápido posible.
La preocupación de las autoridades es grande y la junta para ultimar detalles entre instituciones como Seguridad Pública, Cuerpo de Bomberos, Tránsito, Protección Civil y hasta las involucradas con el ambulantaje se prolongó más de lo previsto.
Serán unos mil uniformados, 12 motopatrullas y la directiva contrató a 200 estudiantes de bachillerato y Conalep como seguridad privada en el coso.
Venta al precio en la Rebel
Alrededor del mediodía comenzaron a reunirse en las afueras del hotel donde se hospeda Pumas los líderes de las barras. Ahí estuvo Salvador Reyes, alias el Nariz, líder o cerebro financiero de la Rebel, quien sacó un fajo de boletos y en tono retador dijo “vean, véanme, los estoy vendiendo al precio”.
Ahí expendió en 200 pesos las entradas a elementos de la porra; luego se enojó con los fotógrafos porque “nada más me están chingando, sólo me quieren fregar. Por favor, así como yo los respeto, respétenme ustedes”, atajó el controvertido cabecilla, quien rechazó responder preguntas.
Otro líder de un grupo menor, quien sólo dio su alias, Juanito Alimaña, se quejó de que en la reventa les ofrecen los boletos en 200 dólares, y comentó que 600 elementos de esa barra llegarán en avión y otros 100 en dos autobuses. No obstante, muchos más ya rondan por las avenidas y antros; algunos, que sacaron sus trapos durante el entrenamiento de Pumas, explicaron que vienen a la aventura, sin dinero y acamparon en varias zonas de playa tan pronto como cayó la tarde.
Pero no sólo los equipos, las autoridades locales o los aficionados se ven frente a un reto. El silbante Armando Archundia está dispuesto a sacar la cara por el cuestionado arbitraje. Listo para pitar su undécima final, se declaró en buenas condiciones para cumplir lo mejor posible su labor.
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